viernes, 30 de septiembre de 2011

ENCUENTRO CON OTRO GRAN DIBUJANTE PERUANO

 
 Una tarde de octubre de 1996, estando en plena labor en la redacción del diario “Expreso”, mi gran amigo y destacado ilustrador Alejandro Alemán -luego de haber recibido una llamada telefónica- me transmitía muy alegre y emocionado la comunicación que había tenido con el ya veterano dibujante Ricardo Villamonte, quien acababa de llegar a Lima 2 días antes luego de radicar en los EEUU por 25 años. Alemán, declarado admirador y seguidor del “Maestro Villamonte”, tal como le decía, todavía absorto me detallaba el encuentro que “tendriamos” -él ya me había incluido- al día siguiente. Eféctivamente, a las 4 de la tarde del esperado día (con una inusual puntualidad inglesa para nosotros) Villamonte llegaba al diario y Alejandro lo recibía muy alegre. Me lo presenta henchido de emoción. Luego de tantos años, Alemán -cuasí un fanático a tal punto que la firma de sus dibujos la hacía parecida al de su ilustre visitante- se encontraba frente a frente con el “maestro del claroscuro” y yo era un inesperado y también emocionado testigo del mismo.
“Expreso” se hallaba en la calle Libertad (entre la 4 y 5 de Pardo, Miraflores) y decidimos ir a la calle Berlín para tomarnos un café y dialogar con él todo el tiempo que pudiésemos. Mientras caminabamos, iba recordando los recortes periodísticos y algunos dibujos originales de Villamonte que había visto en la casa de mi compadre Alejandro, los mismos que guardaba con mucha cuidado y pasión. Fue la primera vez que veía que alguien tenía un archivo mucho más voluminoso y completo que el mío sobre un determinado dibujante y no era para menos, ya que él siempre lo considero uno de “sus grandes maestros”.
Ricardo Villamonte Pizarro, un chorrillano de baja estatura, trigueño y con un pequeño bigote (muy parecido físicamente a Alberto Vargas, el consagrado ilustrador arequipeño de las Vargas Girls), tenía la sencillez propia de los grandes hombres y mejores seres humanos. Se mostraba muy feliz de haber regresado a su país luego de tantos años y contaba muy alegre que estaba alojado momentáneamente en casa de unos familiares en Jesús María. Su paternal mirada y pausada charla comulgaban con su optimismo y gran sentido del humor.

Gonzalo Mayo, Villamonte y José "Pepín" Alvarado en Nueva York (1978)
  A mediados de 1971 partió rumbo Nueva Jersey, Estado Unidos, con un ventajoso contrato bajo de trabajo bajo el brazo, el mismo que había logrado por intermedio de su colega y gran amigo Pablo Marcos. Allí se reencontró no sólo con Pablo sino también con Gonzalo Mayo, Marino Sagástegui, Boris Vallejo, José “Pepín” Alvarado, Ricardo Denegri, etc, todos ellos peruanos triunfadores.
Su arte fue rápidamente apreciado y reconocido por los más grandes editores y se complementó con su disciplina y puntualidad, requisito indispensable para triunfar por esos lares.
Fue uno de los artistas que consagró para el cómic la historia de Beowulf pero también trabajó como ilustrador para editorial Universo, Marvel y DC y como entintador en títulos como "X-Men", "Spiderman", "Tarzán", "Conan" y "Star Trek", así como en una versión de los "Transformers", la revista "Dossier Negro" y por supuesto, "Beowulf: Dragon Slayer", con guiones de Michael Uslan. De este último se editaron solamente seis números (1975), que aquí llegaron a través de editorial Novaro en revistas de pequeño formato.
A pesar haber emigrado casí a los 40 años, Ricardo supo recuperar el tiempo perdido y laboró arduamente. “Tenía tanto trabajo que incluso llegué a dibujar durante 18 horas al día”, nos decía con cierta melancolía. “Ganabamos muy bien”, acotaba más melancólico aún. Había logrado todas sus metas y testigo de ello fueron las más grandes editoriales de Comics del país del tío Sam. Por su particular estilo de líneas limpias, trazos firmes y atinada utilización de claroscuros muchas veces fue confundido como filipino al igual que Pablo Marcos. Ilustró muchos comics de terror y misterio, pero fue con “Beowulf, vencedor de dragones” -un musculoso personaje épico de quién fue su máximo exponente- donde logró su consagración. “Power Mán”, el héroe de ébano de los 80 que se entrenó en el Himalaya y que era un campeón nato de karate, también tuvo el privilegio de ser gráficado en sus mejor momento por nuestro compatriota.
A mediados de los 90, y luego de algunos años de déficits, las editoriales norteamericanas inician una revolución de estilos, personajes, historias, formatos y sobre todo de impresiones gráficas. Sus cómics cada vez eran más llamativos y sorprendentes debido al aplastante avance de las computadoras y sus autores y/o creadores eran unos más jóvenes que otros.
Para nuestro compatriota esa ya no era su batalla. Había decidido dar un paso al costado, descansar y pasear, algo que no pudo hacer durante sus últimos 25 años. Tenía muchas ganas de regresar a su terruño y así lo hizo. Al llegar compró el diario que más añoraba y logró contactarse con el principal de sus dibujantes si saber que él (Alemán) soñaba con conocerlo personalmente algún día.
“¿Ustedes creen que acá en el Perú se pueda vivir de la historieta, muchachos?”, nos decía de la manera más sincera e ilusa a la vez. Nos mirabamos y queríamos decirle que sí, pero ese gran personaje no merecía ser engañado. “Con Carlos Sánchez Fernández y Jorge Salazar siempre quisimos hacer historietas en el Perú”,  “¿Qué saben de ellos?”, eran algunos temas de conversación.

Ricardo Villamonte Pizarro
Entre sus anécdotas nos contó que apenas había llegado a Nueva York fue testigo del asalto a un banco y cuando llegó la policía lo detuvieron como sospechoso por sus rasgos latinos pero se pudo hacer entender y para demostrar que era un honesto dibujante hizo los retratos de los asaltantes sorprendiendo a los agentes. Gracias a esos apuntes los delincuentes fueron atrapados a los pocos días y Villamonte premiado por el departamento de policía de Nueva York.
Las 2 horas nos parecieron 2 minutos y él quería seguir con la tertulia, pero en esos momentos teníamos que regresar a la redacción con mucha pena.
“¿Cuándo nos vemos, jóvenes?”, nos decía, y con Alemán acordamos verlo nuevamente en 2 días.
En ese nuevo encuentro nos sorprendió con algunos originales de historietas publicadas en Estados Unidos los mismos que fotocopiamos al tamaño original y nos lo rubricó. Alejandro no se quedó atrás y le enseñó algunos originales suyos que poseía de su época de “Expreso”. Don Ricardo las observó muy emocionado e hizo varios comentarios sobre el origen de los mismos. Alemán ofreció devolvérselas si él lo creía conveniente pero luego de mirarlo fijamente le manifestó: “Me gustaría que los conserves tú, Alejandro. Sé que en tus manos estarán mucho mejor y te agradezco que los guardes con tanto cariño”, “Gracias por tenerme siempre presente, aunque sea a través de mis dibujos, muchachos”. En algunos de esos viejos y enormes dibujos el maestro volvió a estampar su firma a petición de Alejandro.
“¿Que fue de ese dibujante que imitaba su estilo y que firmaba como Daniel Villamonte, maestro?, ¿Lo conoce?”, le pregunto Alemán. “Por supuesto. Era yo. Firmaba así en honor a mi hijo que acababa de nacer y ese era el nombre que le había puesto”, acotó.
Villamonte quería ver la posibilidad de vender dichas historietas para ser publicadas aquí pero lamentablemente nadie valoraba su obra y el único que lo hizo quiso pagarle por página un poco más de lo que le pagan a un retratista a carbón del centro de Lima (aunque Ud. no lo crea!). No nos extrañamos pero sentimos verguenza ajena por ello.
Tuvimos una tercera tertulia y ese día nos contaba los últimos trabajos que había realizado para las revistas “Crystar” y “Creepy”, historias netamente de terror y sobre un proyecto para relanzar “Red Ryder” un viejo y conocido vaquero.
La conversación fue más extensa y amena. Villamonte nos contaba muy orgulloso que su único hijo, un recio policía norteamericano de 2 mt. de estatura, lo llamaba constantemente pidiéndole que retorne a EEUU, ya que en esos momentos el Perú todavía atravesaba una cierta inestabilidad social y política (lamentablemente no se equivocó ya que al año siguiente el MRTA tomó la embajada del Japón en Lima). Tal como lo había hecho en las reuniones anteriores, nuestro viejo amigo pasaba a retirarse apenas caía la noche y quedamos en vernos en los próximos días para seguir con nuestras tertulias.
Luego de algunos días, Alejandro recibe la llamada de don Ricardo. Algo apenado me contaba que había decidido regresaba a los EEUU al lado de su hijo y su único nieto que con tanto derecho lo reclamaban y muy lejos de sus nuevos amigos y  viejos admiradores...Saludos, Maestro. Esperamos saber pronto de Ud...SIGAN MUNDOCOMICS!!!

Muchas portadas causaron polémica en su moment

"Estampa" siempre se caracterizó por tener buenos dibujantes

Memorable e histórica portada

Dibujos de la portada del suplemento "Estampa" de "Expreso"













Uno de sus primeras historietas en EEUU.

Algunas veces hizo dupla con Pablo Marcos





Los originales del maestro eran más de la mitad de una cartulina normal

Espectacular ilustración que tuvo la gentileza de firmarnos

4 comentarios:

  1. un maestro de aquellos que quedan muy pocos...que tal ilustracion que te dedicó, buenaza....abrazos Martín

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  2. Gracias, Coquito, valoro tus visitas y comentarios...Saludos y no te olvides que hay que coordinar esa pichanguita con Karry y los demás muchachos...

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  3. Saludos Compadre Martín, gracias por los comentarios hacia mi persona en la nota que le haces al maestro Ricardo Villamonte, en verdad para mi es uno de los recuerdos más apreciados de mi vida, cuentas bien la emoción sincera que me embargaba.
    Desde 1977 en que llego a Lima he conocido desde muchos dibujantes amigos entre ellos a varios realmente grandes como PP Luque, Óscar López Aliaga, Pablo Marcos, Dionisio Torres, Marcelo Díaz y el Gran Willy Zeballos y el inolvidable Jorge Bernuy entre otros, de lo cual doy gracias por tener esa suerte y a quienes admiro su trabajo.

    Si bien por cosas del destino y por de modernidad tecnológica las cosas cambiaron para muchos dibujantes, acortándoles el camino de todo lo que podían dar y en otros tratando de sacar provecho a esta nueva era, pues no se puede negar que la industria del cómic ha revolucionado en calidad sino sobre todo de impresión y presentación, hay también nuevos estilos.
    Ahora tengo la sensación que el cómic está de vuelta y y nuestro deber es dar a conocer lo mucho o poco que conocemos por eso te felicito asi como a los otros blogs peruanos que nos hacen el bien de tener que leer

    Compadre veo que tienes material que NOLA, un día de estos te caigo con todo e intercambiamos originales que aún nosotros podemos disfrutar de tener en las manos esas cartulinas finamente trabajadas con tinta y talento, como las que me obsequió el Maestro Villamonte.

    Un abrazo compadre Mártín y sigue adelante.

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  4. Gracias una vez más, apreciado amigo y compadre...Cuando gustes podemos reunirnos para intercambiar dibujos y vasos de cerveza...jejejeje

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